Presentación

Sin el aporte del concepto moderno de lo que debe ser el Director Teatral, el movimiento universitario generado por el Teatro Experimental de la Universidad de Chile (luego Instituto del Teatro y actualmente Teatro Nacional Chileno), no se habría proyectado artísticamente tanto en el medio nacional como internacional.  La aparición del Director fue precisamente uno de los elementos determinantes en este nuevo teatro, en relación al ya existente, junto a la búsqueda de un repertorio de interés cultural, la generación de un público y el incentivo para una nueva  dramaturgia nacional.  Tanto es así, que el Teatro de la Universidad de Chile pasó a ser considerado como un teatro de Arte, como un teatro de directores, diferenciándose del teatro fundado básicamente en los objetivos comerciales y en  el actor estrella.Presentación

El Teatro de la Universidad de Chile generó sus propios creadores-directores, destacándose en una primera etapa Pedro de la Barra, Agustín Siré y Pedro Orthous.  Los dos primeros fueron distinguidos con el Premio Nacional de Artes por su labor.  Los tres constituyen el grupo de creadores-directores que dieron las principales orientaciones artísticas al movimiento teatral de la Universidad de Chile, principal acontecimiento nacional en las artes escénicas durante el Siglo XX.

De la Escuela de Teatro nacida de este movimiento renovador surgieron posteriormente los nuevos directores artísticos teatrales, destacándose en una segunda generación los nombres de Eugenio Guzmán, Gustavo Meza, Boris Stoicheff, Alejandra Gutiérrez y Víctor Jara quienes participan ampliamente en el medio profesional chileno, además de sus respectivos aportes en los diversos conjuntos universitarios nacidos con posterioridad a 1941 y en compañías independientes de Santiago y provincias.

No menos significativo ha sido el aporte indirecto de la Universidad de Chile al medio teatral profesional a través de las nuevas generaciones de egresados de Actuación que incursionan con inusitado éxito en el campo de la dirección en donde destacan nombres como Alejandro Castillo, Alfredo Castro, Willy Semler, Alejandro Goic, a los que se suman los nombres de los ya prematuramente fallecidos Andrés Pérez, Juan Edmundo González y Rodrigo Marquet.

Además de lo anterior, se puede afirmar con toda propiedad que la Universidad de Chile, ha asumido orgánica y sistemáticamente la formación de los directores teatrales, primero como una continuidad y especialización de los cursos que impartía la Escuela de Teatro.  Así se concibió y se desarrolló la Carrera de Dirección Teatral, con un Plan de Estudios (teórico-práctico) de 10 semestres de duración, más una Tesis de Grado conducente al Título de Director Teatral.  Precisamente de este Programa egresó en 1963 el destacado artista Víctor Jara.

Aunque los estudios sistemáticos del Magíster en Dirección Teatral se inician en 1974, el 3 de Mayo de 1979, se aprobó el Reglamento y Programa de Magíster en Dirección Teatral.

Es este Programa Académico el  que está llamado a alcanzar el mayor  de mayor  impacto en el medio teatral chileno no sólo porque en él han  tomaron parte uno de los más calificados claustros de profesores con personalidades teatrales como Eugenio Guzmán, Pedro Mortheiru (Premio Nacional de Arte), Fernando Debesa (Premio Nacional de Arte), Bernardo Trumper, Fernando Cuadra y Enrique Noisvander entre otros, sino porque de él ha surgido  parte de los más destacados teatristas de la actualidad como Fernando González, Premio Nacional de Arte,  Abel Carrizo-Muñoz y Manuel Gallegos Abarca, entre otros.

Es pertinente sostener que en el campo de la Dirección Teatral, la Universidad de Chile exhibe una capacidad insuperable en la materia, fruto de una constancia y continuidad propios de la tradición paradigmática característica de nuestra Corporación, por lo que el actual Programa en ejecución desde 1996 no es sino la evolución natural de  un área largamente cultivada.